Si te quedas siempre pensando en comida todo el tiempo o si te quedas con agua en la boca siempre que ve un comercial o un vídeo que tenga alimentos apetitosos, puedes tener una mente de gordo aunque sea una persona, aparentemente delgada. Para evitar estos pensamientos, usted puede: Hacer un diario alimentario para observar bien todo lo que va a comer durante el día; Comer siempre a la hora correcta, no bromeando nada durante el día; Colocar todo lo que va a comer en aquella comida en un solo plato y no repetir la comida; Comparar la cantidad de alimentos en su plato con la de sus amigos y familiares; Resistir a la gula y no comer si no tiene hambre.