En la mayoría de los casos, la toxoplasmosis es una infección que no provoca ningún tipo de síntoma, ya que el cuerpo cuando está sano es capaz de combatir el protozoario, transmitido por animales domésticos, antes de que surjan síntomas. Sin embargo, cuando la infección es adquirida por mujeres embarazadas o pacientes con enfermedades autoinmunes pueden surgir síntomas como: Dolor de cabeza constante; Fiebre superior a 38 ° C; Cansancio excesivo; Dolor en los músculos; Dolor de garganta; Además, en las personas con sistema inmune debilitado, como pacientes con VIH, a hacer quimioterapia o que recibieron un trasplante, esta infección también puede provocar signos más graves como dificultad para respirar, falta de aire, confusión y convulsiones.