Generalmente, los síntomas de agotamiento surgen cuando hay exceso de estrés, impidiendo el funcionamiento mental correcto. Así algunas de las señales más comunes incluyen: Dificultad para concentrarse : el exceso de estrés se esfuerza mucho en la capacidad de atención, dejando el cerebro cansado para concentrarse cuando es necesario; Falta de memoria : en casos más graves, el esfuerzo de la capacidad de atención puede alterar funciones cerebrales relacionadas con la memoria, haciendo difícil recordar hasta de informaciones simples; Voluntad excesiva para comer : el estrés provoca cambios hormonales que aumentan el apetito, especialmente por alimentos ricos en grasa y carbohidratos; Alteraciones intestinales : el estrés mental normalmente provoca cambios en el funcionamiento del intestino, llevando al surgimiento de dolor abdominal, diarrea, estreñimiento o exceso de gases; Sensibilidad a los olores : cuando la ansiedad está en niveles muy altos los recetores olfativos se vuelven más sensibles, lo que puede dificultar la tolerancia hasta olores que antes eran neutros; Sensación frecuente de que algo malo va a suceder : el estrés normalmente deja los problemas más complicados de lo que realmente son y, por eso, es común el sentimiento de que nada va a estar bien; Falta de preocupación con la imagen : las personas muy estresadas normalmente no tienen suficiente energía para preocuparse por su propia imagen.