Los tés de jurubeba, cardo-mariano, alcachofra o boldo son excelentes opciones de remedios caseros para combatir la fiebre amarilla porque actúan sobre el hígado que se encuentra afectado en esta enfermedad. Sin embargo, estos tés sólo complementan el tratamiento que debe ser indicado por el médico que puede ser hecho con analgésicos y antitérmicos que no contengan ácido acetilsalicílico, para no aumentar el riesgo de hemorragia.