La mujer con hepatitis autoinmune puede quedar embarazada y tener una gestación de éxito, siempre que sea regularmente acompañada por su obstetra y hepatólogo para evitar complicaciones, como hemorragia o rechazo del bebé, por ejemplo. Generalmente, la hepatitis autoinmune en el embarazo no necesita tratamiento, pero si es necesario tomar los medicamentos para la hepatitis autoinmune todos los días pueden y sólo deben ser usados bajo la orientación del hepatólogo.