El coma inducido es una sedación profunda que se hace para ayudar a la recuperación de un paciente que es muy grave, como puede suceder después de un accidente cerebrovascular, infarto o en enfermedades pulmonares, como en una grave neumonía, por ejemplo. Este tipo de sedación es hecho por medicamentos, como los utilizados en la anestesia general, y por eso, la persona puede despertarse después de horas o días, cuando el paciente se está recuperando o el médico lo considere aconsejable.