La mayoría de los casos de cisticercosis afecta los músculos o la piel y, en estos casos, es común que no surjan ningún tipo de síntomas. De esta forma, el tratamiento generalmente no es necesario porque el organismo es capaz de eliminar las larvas. Sin embargo, cuando las larvas afectan los ojos es muy frecuente que aparezcan síntomas como visión doble o borrosa, siendo necesario hacer el tratamiento para evitar complicaciones como ceguera.