Generalmente, la ceguera de colores surge desde el nacimiento, ya que su principal causa es una alteración genética, sin embargo, en algunos casos más raros, la acromatopsia también puede ser adquirida durante la vida adulta debido a lesiones en el cerebro, como tumores, por ejemplo. Aunque la acromatopsia no tiene cura, el oftalmólogo puede recomendar el tratamiento con el uso de gafas especiales que ayudan a disminuir los síntomas, mejorando la calidad de vida.