Durante el embarazo, la glándula mamaria de la gestante se prepara naturalmente para la lactancia, pues los conductos mamarios se desarrollan y, los senos crecen. Sin embargo, es importante que la embarazada también prepare el seno para amamantar, adoptando algunos cuidados durante todo el embarazo que ayudan a evitar problemas, como las grietas o fisuras en el pezón.