Hacer un tatuaje durante el embarazo está contraindicado, ya que hay varios factores de riesgo que pueden afectar el desarrollo del bebé así como la salud de la embarazada. Algunos de los mayores riesgos incluyen: Retrasos en el desarrollo del bebé: durante la realización de un tatuaje es común que la presión arterial disminuya y ocurren alteraciones hormonales, aunque la mujer está acostumbrada al dolor.