Después de un trasplante de hígado, la persona puede tener una vida relativamente cercana a lo normal, pudiendo estudiar, trabajar y formar una familia. Sin embargo, hay algunos cuidados especiales que deben ser adoptados para garantizar la salud del trasplante, mejorando así su calidad de vida. Recuperación en el hospital Inmediatamente después de la cirugía, la persona que recibió el 'nuevo' hígado deberá permanecer internada en la UTI por 1 a 2 semanas, donde pueden ser verificados la presión, tasa de glucosa, coagulación sanguínea, función renal y otros que son importantes para comprobar si la persona está bien y puede ir a casa.