Para conseguir quedarse con la piel bronceada sin correr el riesgo de quemaduras de sol e incluso cáncer de piel, se recomienda pasar un filtro solar en todo el cuerpo, incluso en las orejas, manos y pies, 30 minutos antes de quedar expuesto al agua sol. Es posible quedarse bronceado usando el protector solar y de esta forma el color se mantiene por más tiempo, evitando que la descamación que normalmente ocurre cuando la piel fue agredida por los rayos ultravioleta.