La higiene alimentaria es la mejor manera de evitar la contaminación por microbios, como la Salmonella, y salvar su organismo de infecciones gastrointestinales, a menudo difíciles de controlar. Además de los cuidados más básicos, como lavar muy bien las manos y cualquier alimento que se coma crudo, algunas otras orientaciones son lavar las cáscaras de los huevos antes de partirarlos y no dejar la carne descongelando fuera de la nevera.