En caso de sospecha de desprendimiento ovular, donde la embarazada presenta cólico persistente hasta las 12 semanas de gestación y sangrado excesivo en el primer trimestre, se recomienda ir inmediatamente al hospital para hacer un ultrasonido y evaluar la necesidad de iniciar el tratamiento, que puede ser hecho con reposo, ingestión de agua, restricción de contacto íntimo y uso de medicamentos con progesterona.