La alimentación anti-inflamatoria mejora la cicatrización de las heridas, ayuda a combatir y prevenir enfermedades como el cáncer, la artritis y las enfermedades cardiovasculares, y favorece la pérdida de peso, ya que los alimentos de esta dieta son ricos en fibra y pobres en grasas y azúcares, que aumenta el adelgazamiento.