Para aprender a comer de todo y cambiar los hábitos alimentarios lo más importante es no desistir y saber que tarda algún tiempo hasta que el paladar cambiar y aceptar nuevos alimentos como chuchu, calabaza, jiló y brócoli, por ejemplo. Es esencial aprender a variar la alimentación y arriesgar nuevos sabores, pues incluso alimentos aparentemente malos como jiló y brócoli son ricos en nutrientes que mejoran la salud y buen funcionamiento del organismo.