Personas con la sangre tipo O deben preferir incluir en la dieta buenas las cantidades de carne, especialmente las carnes rojas, y evitar la leche y sus derivados, pues en general tienen dificultad para digerir la lactosa. La dieta basada en el tipo sanguíneo se basa en las variaciones genéticas de cada individuo, tratando de respetar las diferencias en el metabolismo de cada uno para facilitar el control del peso, prometiendo una pérdida de hasta 6 kg por mes.