Ir a la academia, dar una carrera o hacer cualquier otro ejercicio físico que haga sudar la camisa hasta 4 horas después de estudiar es capaz de consolidar la memoria, mejorando el aprendizaje. Se cree que esta mejora de la memoria está ligada al aumento de la circulación sanguínea cerebral y al aumento de la producción de catecolaminas que son proporcionados por los ejercicios.