Sin embargo, otras señales incluyen: Fiebre entre 37,5º y 38º; Dolor de cabeza constante; Malestar general; Falta de apetito; Náuseas y vómitos. Disminución de la voluntad para defecar y estreñimiento; Diarrea o heces blandas con pus o sangre. Cuando surgen dos o más de estos síntomas se recomienda consultar inmediatamente a un gastroenterólogo o ir al centro de atención para identificar el problema e iniciar el tratamiento adecuado, evitando el desarrollo de complicaciones graves como obstrucción del intestino, por ejemplo.