La secreción en el oído puede ser causada por infecciones en el oído interno o externo, lesiones en la cabeza o en el tímpano, o incluso por objetos extraños. El aspeto de la secreción depende de lo que la causa, pero normalmente tiene una coloración transparente, amarilla o blanca acompañada de mal olor, si es causada por bacterias, o rojiza, si es acompañada de sangre.