La alimentación puede ser una buena forma de ayudar en el tratamiento del SIDA, porque contribuye al fortalecimiento del sistema inmune y ayuda a controlar y convivir mejor con los efectos colaterales causados por los medicamentos antirretrovirales, que son esenciales para la lucha contra el VIH. El uso de los medicamentos es primordial para el tratamiento del SIDA porque reducen las posibilidades de infecciones oportunistas, pero la alimentación es igualmente importante porque ayuda a evitar enfermedades crónicas como diabetes, insuficiencia hepática o enfermedades en el corazón, fortalece el sistema inmune y ayuda minimizar los efectos colaterales de los antirretrovirales, controlando la evolución de la enfermedad y mejorando la calidad de vida.